La voz crítica: esa forma dura en la que nos hablamos
- beuvefepsicologia
- hace 6 días
- 2 Min. de lectura
Muchas personas viven con una voz interna que juzga, exige y señala errores constantemente. A esta se le conoce como la voz crítica. Aunque suele pasar desapercibida, influye de manera profunda en la autoestima, el bienestar emocional y la forma en que nos relacionamos con los demás.
La voz crítica es ese diálogo interno negativo que aparece en forma de pensamientos como: “no soy suficiente”, “siempre lo hago mal” o “debería ser mejor”. No es una voz real, pero se siente muy convincente y suele surgir de experiencias pasadas, exigencias externas o aprendizajes tempranos.
En muchos casos, la voz crítica se forma a partir de mensajes recibidos en la infancia, comparaciones constantes, expectativas poco realistas o experiencias de rechazo. Con el tiempo, estos mensajes se internalizan y se convierten en una forma automática de tratarnos a nosotros mismos.
Aunque resulte dolorosa, la voz crítica suele tener una intención protectora: evitar el error, el rechazo o el fracaso. El problema aparece cuando esta voz se vuelve excesiva y deja de motivar para empezar a limitar y generar malestar.
Cuando la voz crítica domina el diálogo interno, puede provocar:
Baja autoestima
Ansiedad y culpa constante
Miedo a equivocarse
Dificultad para tomar decisiones
Sensación de no ser suficiente
El objetivo no es eliminar la voz crítica, sino cambiar la relación que tenemos con ella. Algunos pasos importantes son:
Identificar cuándo aparece y qué dice
Reconocer que no es una verdad absoluta
Practicar un diálogo interno más compasivo
Sustituir la autoexigencia por comprensión
Hablarse con respeto no significa conformarse, sino acompañarse de una manera más amable y realista.
Desarrollar autocompasión implica tratarnos como trataríamos a alguien a quien queremos. Esto permite reducir el impacto de la voz crítica y construir una relación interna más sana y equilibrada.
La voz crítica forma parte de la experiencia humana, pero no tiene por qué dirigir nuestra vida. Aprender a escucharla sin obedecerla ciegamente es un paso clave hacia el bienestar emocional. Cuando cambiamos la forma en que nos hablamos, también cambia la forma en que nos sentimos y actuamos.




Comentarios